A ver. Los 4 hijos me quitan tiempo y voluntad para escribir. Es la cruda realidad.
Quisiera saber de gente que está en condiciones similares a las mías. Como para compartir experiencias más que nada.
Les describo un poco el panorama.
Hoy esta Juan (11) con una pre adolescencia adelantada. Creo que ser el mayor de 4 hermanos debe colaborar para eso. Creció de golpe. Yo a los 11 era más infantil. Al menos eso creo. Pero Juan tiene respuestas y actitudes de adolescente: rebeldía, dormir poco, canchereadas con amigos, con chicas, con los padres… También tiene la tecnología que usan los chicos de hoy para aplicar todas estas actitudes: Messenger y facebook por sobre todas las cosas. Pero lo que más me impactó de él, lo percibí el otro día. Ya hace rato que no lo baño, pero hace poco me acerqué a la bañadera a buscar el champú para Catalina y vi sus primeros vellos en el pubis. No era pelusa, eran vellos. Pequeños, pero vellos al fin. Me dolió. Fue la muestra más elocuente que me dio la vida hasta ahora, de que uno de los cuatro hijos, el que me indicó el camino para ser papá, estaba queriendo dejar de ser mi bebe. Yo no tenía pelos en la escuela primaria.
Ramiro (8) está más grande. Sigue admirando con exageración a su hermano y se sigue pareciendo a mí en la forma de ser, lo que me sigue preocupando en exceso. Es inseguro, simpático, querible y adorado por sus amigos. Se pelean por estar con él. Él no es del todo consciente de esa situación. Cuando lo sea, ganará en seguridad y evitará caer en debilidades en las que yo si he caído. Espero que se de cuenta a tiempo. Rami: no hace falta esforzarse por llamar la atención, no pretendas ser más de lo que sos, ya sos una gran persona y la gente a tu alrededor lo sabe. Alguna niña también lo persigue pero él por ahora con eso, no quiere saber nada. Se enoja cuando se lo menciono. Conmigo choca mucho. Ama a su madre. Es muy cariñoso y amado a la vez por sus hermanas (especialmente por Cata que es, de las dos, quien más se conecta con la sociedad).
Cata (3) es incondicional conmigo. Creo que ya lo escribí acá alguna vez. Nunca una mujer me demostró tanto afecto como Cata. Ni mi esposa, ni mi madre, hermana, novia, tía, prima, amiga, NADIE!!! Me ama y no se esfuerza por ocultarlo. Es una catarata de amor hacía mí. Y yo lo disfruto al máximo, a veces me voy de mambo, parecemos novios. Ella también está empezando a tener unos temitas con el sexo y sus partes íntimas, pero en eso no me meto. No entiendo nada y me da mucha cosa. Nací bajo estrictas normas de educación occidental y cristiana: ULTRACONSERVADOR x desgracia. Con amigas aún no enganchó demasiado. Con nenes tampoco. Como si en su casa tuviera suficiente. Esperemos que arranque pronto y que nadie la haga sufrir. No quisieran conocerme enojado…
Jazmín (5 meses) ya está empezando a registrar todo. No duerme demasiado. Está ultra-estimulada por sus hermanos y se la ve ansiosa por participar en la vida cotidiana de la familia. Eso la desespera. Sus llantos y mi poca paciencia son una combinación explosiva. Si comparo mi actitud hacia ella con respecto a la que tuve con Juan, me consideraría un injusto. Con Juan me levantaba de noche y me iba al living hasta que se durmiera. A Jazmín le enchufo el chupete y rezo para que se duerma. Debo entenderla, hay que estar todo el tiempo prácticamente acostada mirando el techo y escuchando que la vida pasa a tu alrededor, sin que vos puedas emitir una mísera opinión siquiera. No le queda otra que llorar con desesperación.
Con Cata y Jazmín es como repetir la historia de Juan y Rami pero con nenas. Se llevan entre ambas parejas de nenes/nenas casi la misma diferencia.
Pero claro, Sofía y yo ya no tenemos 30 años.
Sofía (40) y yo (42) estamos más viejos. Cuando hago cuentas sobre el futuro (cosa poco recomendable pero inevitable a la vez, al menos para mí), me doy cuenta que cuando podamos llevar una vida de pareja, ya vamos a estar bastante más grandes de lo que preveíamos. Alguien me dijo por ahí: “hipotecaron la vida en función de los hijos”. Fuerte, ¿no? A veces pienso que es realmente así. Pero cuando me enrollo demasiado, la agarro a Jazmín a upa y la lleno de besos. O me acuesto con Cata a ver una peli de princesas. O me siento al lado de la raya de cal a ver a Juan y a Rami jugar a la pelota. Y ahí, me doy cuenta que la vida me dio mucho más de lo que pensaba. ¿Y mañana? Mientras haya proyectos, habrá vida.
Espero hacerme el tiempo para escribir con más frecuencia. Me gustaría que ustedes, los que leen, me cuenten también de sus cosas para que aprendamos juntos.

