La “peligrosa” creatividad

A nadie le conviene los creativos.

Para otros creativos: es una competencia

Para los empresarios: es un idealista poco operativo  que no se adapta al sistema que funciona como un “relojito”

Para los que no se atrevieron a utilizar su propia creatividad para aplicarla en la vida (aqui tienen a uno): les da envidia

Para los gobiernos de turno (esos que compran votos con choripanes): los creativos son peligrosos.

Lo cierto es que creativos somos todos y eso no lo veo comunicado en muchos lados. Claro a nadie le conviene que nos demos cuenta. 

Algunos utilizan la creatividad y otros prefieren adaptarse al sistema porque eso les da de comer o les alcanza con lo que ganan. Convengamos en que hay mucho vago también (acá tienen a uno).

Es útil que veamos este problema, para que nuestros hijos puedan hacer lo que mas les gusta en la vida y no someterse a sueldos circunstanciales (sean altos o bajos). Lo cierto es que estos enemigos de los creativos contaron históricamente con un aliado incondicional: nuestros padres. Claro, nuestros padres (al menos la mayoría de ellos) son parte del sistema y no quieren que sus hijos se aparten del mismo. Van a lo seguro (aunque habría que replantearse que es seguro hoy, ¿no?), el hijo que se cría en casa, va al colegio y después a la facultad a estudiar materias politicamente correctas. Esas que le garantizan (habría que replantearse que es garantía hoy por hoy, ¿no?) al ”nene” un puesto en alguna corporación en donde uno es un número más del mecanismo. No hay ninugna oveja descarriada.

Ahí están todos contentos (¿o conformes?). Si, con este sistema, los que se animaron a ser creativos no tienen competencia; los gobiernos no tienen insurrectos; los padres respiran aliviados porque sus hijos son parte de la manada, los que no se atrevieron a utilizar su propia creatividad, no se sienten tan frustrados al ver que no son los únicos, los empresarios tienen robots en potencia: operarios que cumplen reglas para llegar a fin de mes con 100, 1.000, 10.000 o la cantidad de pesos que les guste poner (nunca más que el jefe). El monto que sea, pero con un límite. Todo individuo que no aplica su creatividad, tiene un límite. Ese límite puede llegar a conformarlos. Esta el que se conforma teniendo un techo de chapa, el que se conforma yendo 15 días por año a Mar de Ajó, el que va cada seis meses de compras a Europa y siente que tocó el cielo con las manos. El creativo no tiene ningún límite, su techo es indefinido y disfruta de lo que hace porque va más alla´del objetivo económico. Pero eso no lo dice nadie, porque los que comunican de una u otra manera: padres, docentes, empresarios, gobiernos, creativos y no creativos, no les conviene que nos avivemos.

Para uno tal vez ya sea tarde, pero voy a trabajar para que mis hijos por lo menos lo vean. Después está en ellos elegir su propio camino, utilizar o no su creatividad.

Es cierto, lo dije en el artículo anterior, los hijos hacen lo que uno hace, no lo que uno dice. Y yo no he aplicado mi creatividad. Al menos hasta ahora en donde saco este tipo de conclusiones. Eso me ha llevado, entre otras cosas, ha escribir este blog. En realidad, ahora si estoy aplicando mi creatividad. Y mis hijos lo están viendo.

¿Cuando va a terminar este blog? No lo se, no tiene límites, como los creativos.

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¿Que sería de este mundo sin los creativos?

3 comentarios por mucho »

  1. 1

    [...] se transforme en su “trabajo”. Algo así como lo que he escrito alguna vez sobre  los creativos. A nadie le conviene que uno se ponga a descubrir su creatividad. ¿Sino quien [...]

  2. 2

    [...] 6, 2008 · Archivado en Sociedad Alguna vez escribí en este mismo blog sobre La peligrosa creatividad y sobre el hecho de que creativos somos todos y sobre como a nadie le interesa que uno ponga en [...]

  3. 3

    [...] 6, 2008 · Archivado en Sociedad Alguna vez escribí en este mismo blog sobre La peligrosa creatividad y sobre el hecho de que creativos somos todos y sobre como a nadie le interesa que uno ponga en [...]


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