La casita robada es un juego de cartas muy común que aprenden los niños en Argentina. Se juega con los llamados naipes españoles y consiste en levantar de la mesa, cartas del mismo número que las que tengo en la mano. Eso va alimentando mi mazo que en definitiva es “La casa” que uno va haciendo cada vez más grande a medida que el juego avanza. El punto central del juego radica en que si yo tengo en la mano una carta del mismo número a la que está arriba en el mazo (casa) de mi adversario circunstancial, se lo puedo quitar (robar) y apropiarme de ese mazo (casa). Por eso se llama “La casita robada”. Gana el que al finalizar tiene el maso más alto.
Digo yo, ¿no había otro nombre para ponerle al juego? ¿Suma que los niños tengan como un juego el hecho de “robarle la casita” a otro? En definitiva es solo un juego, pero yo, aunque sea, le cambiaría el nombre. Parecerá una boludez pero en este país, más aún en Buenos Aires, una ciudad con tanto terreno ocupado ilegalmente y tanto desalojo por la fuerza, no estaría mal empezar por cambiarle el nombre al juego con el que los chicos inician su camino en el escolazo.

German escribió,
Octubre 3, 2008 @ 2:22 am
Tenés razon! Aunque cuando jugaba cuando era chico lo conocía como “pinche”. No tenía dilemas morales a cuesta…
susana escribió,
Octubre 12, 2009 @ 2:26 am
hola buenos dia me aburro.