Buscando culpables

La semana pasada nos conmovimos todos con una triste noticia que acaparó las miradas de los medios de comunicación de la Argentina. Unos chicos, de entre 20 y 25 años aproximadamente, que viajaban en un auto por la ciudad de Buenos Aires, chocaron de frente con un volquete que estaba sobre la avenida junto a una obra en construcción. Algunos fallecieron, otros quedaron gravemente heridos, en fin, una tragedia.

Si bien mis hijos aún son chicos, yo como padre no dejo de preocuparme por lo que a ellos pueda sucederles a esa edad cuando empiecen a tener más autonomía en sus movimientos y decisiones. Por más que hagamos lo que hagamos, hay imponderables difíciles de manejar ante determinadas circunstancias. Uno también piensa en cuando tuvo esa edad y sabe bien cuantas veces estuvo cerca de vivir alguna situación similar.

Estos chicos, parecían ser gente tranquila. De hecho eran catequistas de una parroquia.

Los medios en general, como siempre sucede en estos casos, inmediatamente empezaron a buscar culpables como si eso pudiera apaciguar tanto dolor. “Los chicos iban borrachos”, “¿quien es el arquitecto responsable de la obra que puso el volquete?”, “¿cual es la empresa que proveyó el volquete?”. Después saltaron otros datos jugosos para los medios. 1. El auto iba a 130 Km. por hora, 2. El auto pertenecía a un sacerdote (grandes buscadores de culpables entre la gente para señalarlos con el dedo acusador de la iglesia) 3. El que manejaba era ahijado del sacerdote.

Yo rescaté otro dato más: el auto era un Renault Megane último modelo. En base a ese dato es que empecé a reflexionar mientras miraba las imágenes en el canal de noticias C5N (otro gran buscador de culpables para señalarlos con el dedo). ¿Porqué los autos pueden ir a tanta velocidad? ¿Para que? Si antes no existían los autos y la gente llegaba igual. No digo de volver a las carretas a caballo pero ¿para que corremos tanto? ¿Porqué vivimos tan apurados? Si las automotrices (en este caso Renault) saben que a determinada velocidad se está poniendo en riesgo la vida de la gente (automovilistas y peatones), ¿para que hacen motores tan potentes que pueda ir a 130 km/h y a mucho más? ¿Porque los medios (en este caso C5N) buscan tantos culpables y no responsabilizan también del hecho a los fabricantes de los vehículos? Son todas preguntas al aire, pero a esta última le encontré la respuesta. Cuando volvieron a estudios centrales después de mostrar las imágenes del Renault Megane destrozado, el conductor de noticiero (Fabián Doman, en otro artículo me referiré a él) mandó a una tanda comercial. A continuación les paso la primer publicidad de la tanda para que la vean.

Los “cerebritos” creativos de las agencias de publicidad también se llevan su parte en esto de lo que se comunica y como se comunica. Miren esta otra publicidad de la misma marca de vehículos, el mismo concepto con un agregado místico muy paradójico.

A veces buscamos donde puede estar el peligro para nuestros hijos y no nos damos cuenta que el mensaje peligroso puede estar más cerca de lo que parece. No quiero causar pánico, pero tengamos cuidado. 

 

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