Estos días de frío conspiran contra la salud de nuestros hijos (un pequeño homenaje al Doctor Socolinski), pero también conspiran contra los planes de fines de semana de los padres.
Una de las primeras cosas que uno debe aprender como padre es que sus tiempos, ya no son sus tiempos y que todo plan, actividad, por más divertida o costosa que sea, con los chicos o solo el matrimonio o incluso el padre o la madre con sus amigos/as por separado, está sometida a la condición en que se encuentren nuestros niños. Si los niños se enferman, todo plan queda suspendido o postergado.
Últimamente me he encontrado (muy a menudo por cierto) en salidas de amigos con hijos, con que los hijos de esos amigos tienen temperatura (como mínimo). Los padres, que no quieren resignar la salida, ¿que hacen? Si, acertó más de uno: llevan Ibupirac. El Ibupirac es un remedio anti térmico color naranja de un sabor casi les diría agradable (al menos para mis hijos) que tiene la facultad de levantar a los chicos más caídos. He visto a mis hijos incluso, con temperatura de 38 grados para arriba y a la media hora de haber tomado el Ibupirac están como si nada. La droga debe ser bastante fuerte para ellos. Y como toda droga, debe ser suministrada bajo estricta indicación médica y con extrema cautela.
Sin embargo, hay padres, que ya tomaron nota del poder del Ibupirac y lo usan como si fuera agua bendita para no resignar su diversión, aún a costa de la enfermedad de sus hijos y del contagio de los hijos de los demás…
