Isn´t she lovely?

Cata cumple dos añitos en breve.

Esa mujer, esa pequeña mujer atravesada entre mis párpados, que no me deja dormir, que abre los ojos y me invita a ver mi desventura y mi fortuna…y no me deja dormir esa pequeña mujer…(adaptación del tema Secreta Mujer del “Nano” Serrat)

Le voy a regalar algo, cualquier cosa. A esta temprana edad los niños no le dan importancia a la magnitud del regalo, eso viene después, cuando nos transformamos en “ciudadanos civilizados”.

Recién venía caminando por la calle con ella. Venía en su mundo, cantando, sin ningún apuro, a esta temprana edad los niños no corren para llegar rápido a ninguna parte, eso viene después, cuando nos transformamos en “ciudadanos civilizados”.

Yo la contemplaba caminando y me producía una enorme ternura. Para los de mi generación (años más, años menos), pasaba desapercibida. Es tan chiquita que ni la veían. Además, todos con ese apuro y esa cara de preocupación parapetada en sus rostros. Los más grandes, les diría de 60 para arriba, si se detenían al verla. La miraban, me miraban a mi y me decían “que hermosa”, “que divina, como canta”, etc. Yo, orgulloso la acompañaba al lado y agradecía.

La situación me despertó una reflexión. Los años dan sabiduría. Con los años uno aprende a valorar lo verdaderamente importante, aquello que dejamos de ver los “ciudadanos civilizados”, enceguecidos por la rutina y el apuro,  cuando dejamos de ser niños. Hay una parte en el medio de la vida en donde nos deshumanizamos y valoramos cosas sin importancia. Hay una parte de la vida, quizás la de mayor plenitud y autonomía del ser humano, en donde pararnos a contemplar a un niño riendo es una pérdida de tiempo. Esa es la etapa en donde la sociedad nos convierte en “ciudadanos civilizados”. Muchos pudimos disfrutar la infancia, ahora el objetivo sería salir lo más rápido de esta etapa “civilizadora” y alcanzar lo más rápido posible, la sabiduría que le da la vida a los mayores, para disfrutar cuánto antes del verdadero sabor de las cosas, sin importarnos la discriminación a la que somete la “sociedad civilizada” a los individuos cuando dejan de ser “productivos”. Saber detenernos en el camino a contemplar y disfrutar de las cosas hermosas que nos “regala” la vida. Esas cosas no tienen precio, son regalos. Y uno de esos regalos es Cata, a quien, además del presente de cumpleaños que voy a hacerle, le dejo este tema de Stevie Wonder. Espero que algún día lo vea, lo disfrute y lo valore como un instante que se tomó su “papá civilizado” un martes a las 2.52 PM para dedicarle estas palabras.

Isn´t she lovely????

 

Listo, voy a continuar con mis tareas “urgentes” de “ciudadano civilizado”.

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